Gato Bengalí, el pequeño leopardo

El Gato Bengalí o Bengala fue creado a entre los años setenta y los ochenta por la criadora californiana Joan Sugden. Joan quiso reproducir el dibujo moteado, colores y estructura física del gato leopardo asiático. En 1963, Joan Sugden, una criadora afincada en Yurna, se hizo de un ejemplar hembra que cruzó en varias ocasiones con su gato de color negro. De esta unión nació Kinkin, una hembra muy parecida a la madre, de aspecto salvaje. Joan satisfecha por el aspecto de este nuevo ejemplar propuso producir más cachorros similares, pero por problemas personales debió abandonar el proyecto.

A fines de los setenta, Joan se enteró casualmente de que un investigador californiano llamado William Centerwall, estaba realizando investigaciones sobre el Felis bengalensis, que creía era inmune a la leucemia felina. Con el objeto de estudiar el sistema inmune del animal, cruzó el pequeño leopardo asiático con el gato doméstico americano. Fue aquí que Joan vió la ocasión de reemprender el proyecto que dejó años atrás, el de crear un gato doméstico con las características similares a un leopardo. Centerwall le confió ocho hembras híbridas de primera generación, las cuales cruzó con gatos de diferentes razas, como Siamés o Mau Egipcio. En 1983 dio a conocer los primeros ejemplares en la Asociación Felina Internacional TICA, (iniciales en inglés The International Cat Association) presentandoles en la sección de nuevas razas y colores bajo el nombre de Bengala, en honor a su progenitor.
En 1985 por primera vez participó en la exposición felina. Se reconoció recién a la raza en el año 1991 y desde entonces puede competir en campeonatos.

Se puede decir que el Bengalí es el único gato que tiene sangre salvaje por sus venas, ya que desciende del Felis bengalensis, el pequeño leopardo salvaje asiático.
La única asociación que acepta a este ejemplar es TICA, ya que las demás no permiten exponer gatos que tengan ascendencia salvaje, aunque sea muy lejana.

Raza gato Bengalí

Características del Bengalí

El Bengala muestra una estructura fuerte y robusta, junto con un pelaje moteado dando la idea de tener un leopardo en miniatura. Posee colores selváticos que van mezclados con dibujos jaspeados, lo que le da un aspecto salvaje.

Tiene una anatomía grande con una osamenta fuerte y musculosa, sobre todo el macho. Su cabeza con una estructura de cuña es ancha y redondeada, más larga que ancha, muy similar a la de sus antepasados salvajes pero más pequeña en relación a su cuerpo.
Su cuello es fuerte, musculoso y grande si lo comparamos al resto del cuerpo. La nariz es grande y ancha. La piel es de color rojo ladrillo con perfilado negro, aunque puede cambiar de tonalidades y una variedad que incluye: marfil, crema, amarillo, dorado y naranja. Tiene un hocico ancho y la base de sus bigotes es prominente.
El tamaño en el caso de los machos suele ser mayor, llegando a pesar de 5 a 6 kg, mientras que las hembras suelen pesar unos 3 a 4 kg. Efectivamente es un gato que puede alcanzar un gran tamaño.

Posee unos ojos almendrados de color verdiazules en la variedad de Tabby Sepia Seal, Tabby Visón Seal y Tabby Marrón, y azules en el Tabby Seal Point. Sus orejas son cortas como las de sus antepasados salvajes. Tiene un hocico amplio con un folículo piloso prominente y ancho, con pómulos pronunciados.
Las patas son de longitud media, recias y unos pies grandes y redondos con unas almohadillas negras.

Carácter del Bengalí

Tiene una destacada personalidad hiperactiva y curiosa. Es un gato insaciable al que le gusta jugar y estar rodeado de personas que le presten atención. Es una raza cariñosa y cercana a quienes convive, a ellos los seguirá por todo el hogar. Tendrá muy buena relación con otras mascotas de la casa, como otros gatos, perros e incluso hurones.
Al ser muy inteligentes, estarán muchas horas inspeccionando cualquier detalle intrigante para ellos. De todas formas no se puede asegurar un carácter definido para el Bengalí, (o alguna otra raza) por lo que se recomienda informarse adecuadamente acerca de ellos ya desde su etapa de cachorro. 

Tiene además un carácter tranquilo y apacible. No es insistente ni agobiante ya que tiene una capacidad de percibir el humor y respeta las sensaciones de la persona encargada de cuidar de él. Le encanta ser mimado y acariciado y es capaz de pasar horas en el regazo del amo con sus ronroneos para conseguirlo. Tiene una voz discreta que recuerda a la de su antepasado ascendente, el leopardo. No maúlla en demasía. 

Posee la habilidad de ser un gran cazador, lo que manifiesta sobre todo en el juego: salta y trepa por todas partes, por lo que necesita espacio para hacer ejercicio. Otra habilidad que tiene y que es muy poco común en la naturaleza felina; al igual que el Abisinio, le gusta mucho el agua. 

Su temperamento puede ser controvertido, ya que al ser descendientes de cruces con gatos leopardos originales, pueden volverse salvajes e incluso atacar sin previo aviso. Lamentablemente para preservar sus singulares y característicos dibujos moteados, los criadores deben recurrir a la fuerza a los cruces originales y la primera y segunda generaciones para así poder perpetuar la especie salvaje del Bengala.
Para poder hacerte de un Bengalí se recomienda que disten como mínimo cinco generaciones de su ascendiente salvaje.

Cuidados para Bengalí

El Bengalí recibe cuidados bastante sencillos. Primero que todo el cepillado, especialmente en el período de muda; es recomendable usar un peine o cepillo de púas finas. Debemos asegurarnos de retirar todo el material muerto y pelusas para que el no ingiera todo este material, así nos evitamos la formación de bolas de pelo en su sistema digestivo. Puedes poner una pequeña cucharadita de aceite de oliva en su alimento para prevenirlo.

Recuerda que no es necesario bañarlo ya que los gatos se asean por sí mismos. En caso contrario, te recomendamos que lo acostumbres de cachorro para que se habitúe a esta costumbre. 

Para que pueda afilar sus uñas sin deteriorar sus muebles, lo mejor es un rascador que pueda adaptarse a sus necesidades. Es bueno que le busques un modelo que le encaje perfecto, según su tamaño y la cantidad de uso que le da a sus uñas. También recuerda dedicarle al menos media hora al día en jugar con él. Si es con juguetes que lo estimulen o le den más inteligencia, mejor aún. Se recomienda asistir a un veterinario como mínimo dos veces al año, ya que te dará un control adecuado y seguimiento de la salud de tu mascota. Debes cumplir con las vacunas obligatorias y el calendario de desparasitaciones tanto internas como externas.
En cuanto a su alimentación, como la mayoría de las razas felinas domésticas, debe ir de la mano con su ejercicio diario, ya que si no tendrá tendencia a la obesidad. Es fundamental brindarle los nutrientes necesarios, proteínas de alta calidad y grasas saludables como el Omega 3 y 6, que son necesarios para el desarrollo y su salud, y que les mantiene en perfecto estado su pelaje, huesos, articulaciones y musculatura.  Por suerte no es difícil encontrar aliento para estas razas, ya que puedes ir a un tienda o comprar online.

Salud

El Bengalí tiene una esperanza de vida que va desde los 13 a los 16 años aproximadamente. Para que pueda vivir de forma equilibrada y sana debes siempre llevarlo a un veterinario que te de las indicaciones pertinentes descritos en el punto anterior.
Las enfermedades más comunes en el Bengalí son:

  • Luxación patelar.
  • Histoplacia cerebral.
  • Miocardiopatía hipertrófica.
  • Alergia.
  • Atrofia progresiva de retina.
Salud raza de gato Bengalí